Mientras recorre los senderos del recién inaugurado Parque Raíces Ahuatlán acompañada de Cowi, su perrita, Zaira observa con entusiasmo cómo familias, niñas, niños y jóvenes comienzan a hacer suyo este nuevo espacio impulsado por la gobernadora Margarita González Saravia en Lomas de Ahuatlán, municipio de Cuernavaca.
Para esta joven vecina, el parque representa mucho más que una alternativa recreativa, lo considera una oportunidad para fortalecer la convivencia, promover hábitos saludables y generar entornos donde las personas puedan encontrarse, compartir experiencias y disfrutar de actividades al aire libre.
“Creo que hacía falta un espacio así. También es importante que podamos incluir a nuestros perritos, pero con responsabilidad. Es tarea de todos traer su correa, recoger sus desechos y ayudar a mantener limpio el parque”, expresó.
Con aulas ambientales, trotapista, mirador, área de lectura, juegos infantiles y zonas para la convivencia familiar, el Parque Raíces Ahuatlán ofrece opciones para el esparcimiento, la actividad física y el aprendizaje; entre lo que más valora Zaira destaca la posibilidad de que personas de distintas edades encuentren actividades que las motiven a convivir y aprovechar este lugar.
Además de fomentar estilos de vida saludables, considera que el parque puede convertirse en un atractivo para visitantes y en un punto de encuentro para actividades culturales. La biblioteca comunitaria instalada en el sitio, señaló, es una muestra de cómo estos espacios también pueden incentivar la lectura y el intercambio de conocimientos.
La joven reconoce que, como ocurre con muchos proyectos de carácter comunitario, existieron opiniones diversas en torno a su construcción; sin embargo, considera que hoy la colonia tiene la oportunidad de enfocarse en los beneficios que brinda y contribuir a su conservación.
“Que no nos cerremos. A veces escuchamos comentarios sobre lo que pudo hacerse de otra manera, pero también es importante valorar lo que hoy tenemos y aprovecharlo de la mejor forma”, comentó.
Para Zaira, el verdadero reto comienza después de la inauguración. Más allá de la infraestructura, asegura que el éxito de este proyecto dependerá del compromiso cotidiano de quienes lo visiten, respeten las áreas comunes y contribuyan a mantenerlas en óptimas condiciones.
“Hasta ahora le doy un diez al parque. El otro diez nos toca a nosotros: cuidarlo, mantenerlo y hacer buen uso de este espacio para que siga siendo un lugar de encuentro para todas las familias”, concluyó.
La experiencia de vecinos como Zaira refleja que la construcción de comunidad no termina con la apertura de un espacio público; su permanencia y aprovechamiento dependen también de la participación ciudadana, el cuidado compartido y la voluntad de sumar esfuerzos para que el Parque Raíces Ahuatlán sea un lugar de convivencia, aprendizaje y bienestar para las presentes y futuras generaciones.