Morelos llegó a la décima edición del Sustainable & Social Tourism Summit con una agenda en marcha. La entidad presentó los avances de una política que incorpora la sostenibilidad como criterio para orientar el desarrollo turístico, fortalecer la economía local y procurar que los beneficios de la actividad permanezcan en los territorios.
El secretario de Turismo, Daniel Altafi Valladares, planteó que crecimiento turístico y sostenibilidad no deben entenderse como objetivos opuestos: el reto es atraer visitantes y generar actividad mientras se conservan los recursos naturales y culturales, se fortalecen las empresas y se amplían oportunidades para las comunidades. “Queremos un turismo que genere valor durante la visita y deje bienestar después de su visita”, señaló.
La propuesta se estructura sobre cuatro dimensiones: ambiental, sociocultural, económica e institucional, que integran acción climática, conservación del patrimonio, participación comunitaria, cadenas de valor, empleo, gobernanza, indicadores y planeación territorial. La lógica responde al propio destino: agua, biodiversidad, gastronomía, comunidades y patrimonio cultural forman parte de la oferta turística, por lo que conservar el territorio es también una condición para la competitividad del sector.
Esa visión se traduce ya en instrumentos de política pública. Morelos cuenta con un Observatorio Turístico Sostenible, fortalece la participación mediante el Consejo Estatal de Turismo y desarrolla un Programa Maestro de Desarrollo Turístico. Su Anuario Estadístico integra 32 indicadores, con la perspectiva de incorporar el Observatorio a INSTO, la Red Internacional de Observatorios de Turismo Sostenible de ONU Turismo, para fortalecer la medición y evaluación de la actividad.
El territorio como parte de la economía turística
Uno de los principales avances se encuentra en el turismo comunitario. La Guía Estatal integra 21 experiencias morelenses y forman parte también de la Guía Nacional de Experiencias Turísticas Comunitarias. La estrategia suma planes de negocio, capacitación, integración de productores y artesanos a cadenas de valor, comercio justo y fortalecimiento de empresas comunitarias.
En el Summit, Margarita Torres Aragón, de la experiencia “Entre Hilos y Sabores”, de Hueyapan, mostró cómo textiles, gastronomía, conocimientos tradicionales e identidad pueden generar oportunidades económicas alrededor de un patrimonio que pertenece y permanece en la comunidad. El enfoque se articula con la política nacional de turismo comunitario y Prosperidad Compartida, conectando capacidades locales con instrumentos estatales y una mayor proyección en el mercado.
La dimensión empresarial complementa este modelo. Morelos desarrolla estudios de sostenibilidad para hoteles y balnearios e impulsa capacitación y certificaciones mediante el Programa de Excelencia Turística. A ello se suma VisitMorelos.mx, que ofrece promoción, reservas y venta directa sin comisiones, particularmente relevante para pequeños negocios y experiencias comunitarias. Sostenibilidad y viabilidad económica forman así parte de una misma estrategia.
De la visión a compromisos medibles
El Summit marcó además un nuevo paso con la adhesión de Morelos a la Declaración de Glasgow sobre la Acción Climática en el Turismo. El compromiso incorpora la estrategia estatal a una agenda internacional que exige convertir los objetivos de sostenibilidad en acciones medibles.
La ruta contempla un Plan de Acción Climática y cinco líneas de trabajo: medir, descarbonizar, regenerar, colaborar y financiar, además del reporte público de avances. Morelos suma acciones de resiliencia hídrica, capacidades de carga y descarbonización, así como un comité transversal, una guía de buenas prácticas, un diagnóstico estatal e indicadores de seguimiento. Para Altafi Valladares, el compromiso implica pasar “de la visión a la acción”.
Glasgow no representa el inicio de la política morelense, sino un nuevo nivel de responsabilidad para una estrategia que ya cuenta con instrumentos en desarrollo. A largo plazo, el modelo plantea incluso transitar hacia un turismo regenerativo, capaz no sólo de reducir impactos, sino de contribuir a restaurar ecosistemas, revitalizar culturas y generar valor social.
Bajo el gobierno de Margarita González Saravia, el desafío será traducir esta arquitectura en resultados verificables: comunidades con mayores oportunidades, empresas fortalecidas, patrimonio protegido y una actividad turística capaz de crecer sin comprometer los recursos que le dan origen.
La discusión conduce finalmente a una pregunta que va más allá del número de visitantes o de la derrama económica: qué permanece en el destino después de cada visita. Ese es el planteamiento que Morelos llevó al escenario internacional: hacer del turismo una actividad que genere economía, preserve identidad, conserve territorio y convierta el crecimiento en bienestar.
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