Más de dos mil 500 personas asistieron al 7° Encuentro de Cocineras Tradicionales del Estado de Morelos, realizado en el Centro Cultural Jardín Borda, con lo que este evento se consolida como uno de los espacios gastronómicos y culturales más importantes de la entidad.
La jornada generó una derrama económica estimada superior a los 300 mil pesos en beneficio directo de cocineras tradicionales, artesanas, productores locales, prestadoras y prestadores de servicios, lo que fortalece el turismo gastronómico y comunitario como una actividad con impacto económico y social en las comunidades.
El encuentro reunió a 21 cocineras tradicionales provenientes de las siete regiones de Morelos, quienes compartieron recetas, ingredientes y técnicas heredadas por generaciones, preservando así uno de los patrimonios culturales más representativos del estado.
Además de la muestra gastronómica y el concurso culinario, las y los asistentes recorrieron la expo-venta “Morelos a la Mesa”, espacio donde artesanas, artesanos y agroproductores ofrecieron productos identitarios elaborados en distintas comunidades de la entidad.
Como parte de las alianzas construidas durante el Tianguis Turístico México 2026, Puebla participó como estado invitado con tres cocineras tradicionales y un cocinero, quienes compartieron sabores, técnicas y saberes de su región, con ello se fortalece el intercambio gastronómico y turístico entre ambas entidades.
En este sentido, el secretario de Turismo, Daniel Altafi Valladares, destacó que este tipo de actividades permiten se generen beneficios tangibles para las comunidades y se reconoce el trabajo de quienes preservan la cocina tradicional.
“Este encuentro demuestra que la cocina tradicional también impulsa economía, identidad y bienestar para muchas familias morelenses. Detrás de cada platillo hay trabajo, tradición y desarrollo comunitario”, afirmó.
El concurso gastronómico fue evaluado por especialistas y referentes nacionales de la cocina mexicana como Susana Palazuelos, Gustavo Romero, Rodolfo Candelas y Anel Hernández, quienes reconocieron el valor cultural y gastronómico de las propuestas participantes.
Esta edición reafirmó a la gastronomía tradicional como una expresión viva de identidad y como una actividad que genera oportunidades económicas, promueve el consumo local y fortalece el orgullo cultural de “La tierra que nos une”.